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sábado, 16 de abril de 2016

RUTA LITERARIA: Luces de Bohemia (VII)

Personajes

¿Quién es realmente Max?

Max es humano, es un personaje espléndido, tiene virtudes y defectos, no está exento de contradicciones. En Max hay una perpetua síntesis de humor y queja, orgullosa dignidad (cuando se enfrenta a los policías ante la buñolería modernista) y mezquina indignidad (al aceptar una pensión vitalicia que le ofrece el ministro), conciencia de mediocridad y sentimiento de frustración. Ridículo o patético, furioso con la injusticia social, crítico, mordaz o profundo. No se trata de un personaje noble en su totalidad precisamente, pero sí humano. Su ceguera no le impide ver el sufrimiento del pueblo y las injusticias.
La degradación de Max sintetiza el enfrentamiento de dos mundos: el de la bohemia como marginación voluntaria y el del poder indiferente y egoísta ante las penalidades del pueblo. Max es estafado por Zaratustra, engañado por don Latino, encarcelado, vende su dignidad al ministro. Incluso su muerte será confundida primero con una borrachera y finalmente, se le pretende evitar la gloria de la tragedia, con una catalepsia diagnosticada por un pretencioso e insensible Soulinake.
En él, Valle volcó, consciente o inconscientemente, muchos rasgos de su compleja y extravagante personalidad:
"Este que veis aquí de rostro español y quevedesco, de negra guedeja y luenga barba, soy yo: D. Ramón de Valle Inclán".
¿Pero en quién pensaba Valle cuando modelaba a Max?
Posiblemente en Alejandro Sawa.

¿Alejandro Sawa?

¿Quién es? Aparte de ser un trasunto de un personaje real, Alejandro Sawa fue uno de los personajes célebres de aquel Madrid de la Bohemia, de los cafés y de las madrugadas canallas.
Nació en Sevilla en 1862 pero tras pasar por distintas ciudades, se afincó en Madrid colaborando en diversos periódicos. En París conoció a una mujer, Jeanne Poerier, trabó amistad con Víctor Hugo y luego viajó a Londres y Ginebra. Pero también llega el tiempo de la miseria y la enfermedad. El poeta se queda ciego, subsiste como puede y pide ayuda a los amigos. Uno de ellos es Rubén Darío, quien no contesta a sus peticiones de ayuda. Tras el desengaño provocado por el silencio de Rubén Darío, Sawa le escribe exigiéndole el dinero que le debe por haber hecho "de negro" en algunos artículos de prensa.
El bohemio que vivía y moría por y para la literatura, siguió siendo venerado por los jóvenes autores hasta que su trágica muerte y el paso de los años fueron cercando su figura de olvido.
Al final, su salvación llegó al convertirse en protagonista- héroe novelesco de la obra de Valle Inclán. Por eso aún sigue vagando por la noche madrileña por los escenarios como el personaje más esperpéntico valleinclanesco.

¿Y Don Latino?

Don Latino, en cambio, encarna al antihéroe, y como tal es “la contrafigura de Max-Sawa”. Este personaje debe entenderse como un desdoblamiento de la personalidad del protagonista. Si Max representa la parte más noble, Don Latino es lo que en su vida hubo también de desengaño y sablazo. Animalizado como el perro lazarillo de Max, actúa al principio como escudero del protagonista y es en definitiva el fantoche con que Valle hace caricatura de la bohemia. Don Latino es un tipo miserable, desleal, cínico, embustero, encanallado, insensible ante las penurias de Max. Llega a robarle la cartera, con el décimo premiado, en el momento de su muerte e, irónicamente, este miserable es el personaje favorecido por la fortuna.
También presenta una simbología mítica: la de Virgilio guiando a Dante-Max por los infiernos madrileños, o el lazarillo guiando y engañando a su amo ciego.
Pero creo que en verdad y a pesar de todo, Don Latino admira a Max y le quiere con respeto intelectual.
Esta obra aunque se realizó por entregas en 1920, debido a las sucesivas censuras se estrenó en 1970.
Según Marcos Ordóñez:" En Valle hay una fuerza que surge del lenguaje. Y a pesar de la miseria reinante, sus palabras hechas diálogo nos transmiten una alegría profunda, explosiva, expansiva como en las grandes tragedias porque su lenguajes está lleno de quiebros, con paradas de esgrima, con estocadas; un lenguaje que hace cimbrearse y culebrear a los cuerpos y a las voces y nunca nos deja indiferentes."
Como tampoco el paseo nocturno con Max y Don Latino. ¡Te lo aseguramos! Y si queréis más detalles.
Serafín Aldecoa y Carmen García

miércoles, 13 de abril de 2016

RUTA LITERARIA: Luces de Bohemia (VI)

11) Se puede echar un refrigerio en la tasca "La España cañí" y ya entre las bifurcaciones de la Plaza del Ángel, elegimos la de la Calle del Prado y en la esquina con la C/ Catalina, en el nº 10, observamos la placa que recuerda la morada de Valle Inclán, como presidente de la Docta Casa en 1932, o sea del Ateneo de Madrid.
Al final, se llega a la plaza del Congreso de los Diputados, punto de entrada al Madrid antiguo, donde se encuentra una estatua de Cervantes y donde se da tributo a otro "manco", pudiéndose abrazar los dos, Cervantes y Valle, cada uno con su mano hábil.
Hay que anotar que ni Cervantes ni el Ateneo ni la Casa de la calle Catalina, aparecen en la novela, pero las introducimos en la ruta por tener relación con su protagonista: Valle Inclán.
Desde aquí si tenemos ganas de seguir recorriendo Madrid, podemos acercarnos al Paseo de Recoletos donde parece que Valle Inclán sitúa el encuentro entre Max y Don Latino, "con mozuelas pingonas y viejas pintadas", y contemplar la estatua del autor que allí se encuentra y también el Café Gijón, centro de tertulias de intelectuales, para después ir bajando hacia Lavapiés (C/ San Cosme y San Damián) donde se localiza la casa de Max Estrella en la obra y donde empieza y termina la historia.
A esta calle se puede llegar también por el llamado Madrid de los Austrias C/ Felipe IV- Costanilla de los Desamparados y calle San Cosme, la cual tiene también entrada pos la calle Salitre.
Otra opción más corta es ir directamente desde las Cortes al barrio de Lavapiés muy cerca de la casa y en la plaza del barrio bohemio al teatro que lleva el nombre del autor, Valle Inclán.
La siguiente escena si queremos continuar sería visitar el cementerio civil, que realmente está enfrente del de la Almudena (No hay que perdérselo, en esta ruta o por libre. Asombroso lo que vas a encontrar ahí) y la vuelta a la taberna de "Picalagartos" pero ya solo con Don Latino: " Niño, otra ronda ¡Hoy es el día más triste de mi vida! Perdí un amigo fraternal y un maestro. Por eso bebo, Venancio!" 
Y para terminar qué mejor que recordar el ¡Ay, Babilonio! de la Corte del Faraón, himno de la bohemia que acuñó Don Alonso Zamora Vicente de la Irreal Academia del Esperpento, como música de fondo en la noche de Max Estrella, rompiendo así un poco la soledad "ensoledada" de Max.
Fin de la ruta. ¡¡Ha sido genial!!
Pero ahora nos gustaría adentrarnos en los personajes.

domingo, 10 de abril de 2016

RUTA LITERARIA: Luces de Bohemia (V)

9) Plaza de Santa Ana
Antiguo Corral del Príncipe, hoy Teatro Español, de un color empastelado y con los nombres dorados en la parte superior de los grandes escritores del panorama español, entre ellos, nuestro D. Ramón de Valle Inclán. 
10) Mirando el teatro junto a la escultura de García Lorca (un poco pequeña, creo, para el contexto en que se desenvuelve) nos adentramos por la calle de la izquierda (Núñez de Arce) y enseguida empezamos a ver una serie de bares que nos abrirán las puertas al Callejón del Gato.Lugar esperpéntico y valleinclanesco por antonomasia.
A ambos lados, la Fragua del Vulcano y Villa Rosa con sus artísticas fachadas, bien conocida por Valle Inclán pues no estaba muy lejos de su casa en Lavapiés, y ya en el Callejón: la Taberna Pompeyana de llamativa decoración interior y la taberna Las Bravas que muestra en la pared exterior dos espejos, cóncavo y convexo, enmarcados en rojo, y a modo de protección un pulpo gigante entre los cuatro cierres metálicos del local (¡Qué poca imaginación! Pudiendo haber cogido un motivo valleinclanesco...).  Aunque los espejos se localizan hoy en "Las Bravas", los anteriores eran de cuerpo entero y estaban en el nº 4 de esta calle, donde posiblemente había una ferretería o carbonería pero no una taberna.
El lingüista Alonso Zamora Vicente escribía: "Todos los madrileños que ya no somos muy jóvenes hemos ido a mirarnos alguna vez a los espejos de la Calle del gato, alboroto infantil permanente, atracción de paseos ciegos y sin rumbo por la ciudad". 
Un poco antes de morir Max habla a Don Latino de estos espejos y de su imaginario. España es una deformación grotesca de la civilización europea. Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas. Deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España".
Los cóncavos atrajeron la atención de valle Inclán que le valieron para concebir el Esperpento con el que fustigó agriamente la vida social, política y cultural española de las dos primeras décadas del siglo XX. Lo esperpéntico era lo que reflejaban los espejos, cuyos asertos universales, tantas veces repetidos, son la clave del nuevo género literario.
Seducidos y un tanto desnortados todavía por este callejón, salimos por el otro extremo de la calle cuando dos casas decimonónicas y un rombo amarillo municipal, por si no nos hemos enterado aún, nos trae a la memoria el lugar donde tantos bohemios, filibusteros y andariegos han ido a reflejarse en estos espejos cóncavos y convexos del madrileño barrio. 
A continuación entramos en la Plazoleta del Ángel y un magnífico trampantojo de Ángel Aragonés ocupa la fachada ciega de una casa, otrora famoso teatro de comedias de la Cruz, al que solía asistir -según dicen- Felipe IV y en el que se puede leer dentro del mural el poema siguiente:
¿Me engañan los ojos o el deseo?

Donde existió un teatro, ahora calle
¿ O la calle toda es ahora un teatro?
¿ Me engañan los ojos o el deseo?

martes, 5 de abril de 2016

RUTA LITERARIA: Luces de Bohemia (IV)

6) Tras el altercado que sucede acompañamos a Max hasta el calabozo de Gobernación, antigua Casa de Correos, luego Ministerio de Gobernación y hoy sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid en la Puerta del Sol. Interesantísimo el famoso diálogo con el anarquista Mateo (tal vez Mateo Morral, el autor del atentado contra Alfonso XIII), encerrado también en ese sótano mal iluminado por una candileja.
Es en este punto ya como si viviéramos en la novela y anduviéramos a trompicones con Max y Don Latino. Esto sin querer ser mitómanos, pero el espíritu valleinclanesco se ha apoderado de nosotros y nos mueve la curiosidad y la pasión por localizar todos los espacios de esta noche madrileña única.
7) Taberna de "Picalagartos" en la esquina de la Puerta del Sol con la calle de la Montera, el cuartel del Madrid más "echao p´alante" donde era típico el café de recuelo.
En esa calle existió una taberna llamada "El Majo de las Cubas" donde actualmente se ubica una farmacia. 
8) La siguiente parada es el Café de la Montaña (en la novela "Café Colón") donde Valle Inclán (atención, el autor, no Max) perdiera un brazo, el izquierdo, de un bastonazo que degeneró en una gangrena por negligencia médica. A él asistía todas tardes Don Ramón V.I. y allí le esperaban impacientes algunos polemistas que solo perseguían encolerizarlo llevándole la contraria.
El Café de la Montaña que así era como se llamaba realmente, se ubicaba en los bajos del Hotel París, teniendo encima el famoso anuncio del "Tío Pepe", que se conserva por haber sido "indultado" recientemente. Fue centro, en esos años, de reunión de los escritores modernistas seguidores de Rubén Darío. Quizá por eso en la novela el encuentro entre Max el autor nicaragüense tras salir del calabozo se produce aquí. Todos los miembros de la Generación del 98 pasarían por allí con mayor o menor asiduidad. Anteriormente a llamarse Café de la Montaña, se denominaba Imperial y era paso obligado al ir por allí a cruzar el dintel de la chocolatería de Doña Margarita, junto al Hotel París para deleitarse, si había pecunia, con un chocolate con mojicones.
Se mantuvo abierto hasta después de la Guerra Civil española. Hoy su local está ocupado por la marca multinacional Apple que desalojó no solo al Hotel París (1864-2006) que a su vez estaba edificado sobre la iglesia del Buen Suceso, famosa en Madrid; sino que también echó de allí el anuncio de "Tío Pepe" (1935-2011).
Pero a los tres años de haber desaparecido este icono madrileño de la Puerta El Sol, los vecinos del portal nº 11 decidieron mantener en sus tejados "el sol embotellado de Andalucía" de las Bodegas González Byass aunque, según los expertos, este nuevo emplazamiento enfrente del reloj, le quita estética a la Plaza.
Por seguir rebuscando en la memoria de Madrid antiguo y sus planos urbanísticos, diremos que Valle Inclán denominó a este Café de la Montaña= Café Colón, justo con el mismo nombre del café que había al lado del Casino de Madrid, hoy una oficina bancaria, aunque para otros, independientemente del nombre, opinan, que se refería al Café Universal en Alcalá 14, llamado también el Café de los Espejos.
Es como si jugara un poco con el lector, pues la mayoría de lugares de "Luces de Bohemia" son los que realmente existían en esos primeros años del siglo XX, pero a otros los cambia de ubicación en un baile de nombres y calles como este caso.

lunes, 4 de abril de 2016

RUTA LITERARIA: Luces de Bohemia (III)


Ahora que ya tenemos "in mente" esta admirable obra y que nos hemos imbuido de la bohemia satírica-triste de nuestros dos personajes principales, vamos a empezar el vagabundeo por la magia de esa noche. En realidad es un recorrido histórico-literario por el Madrid de los escritores modernistas, las tabernas, las librerías de viejo, las buñolerías, los cafés, las tertulias y los centros de sociabilidad de los primeros años del siglo XX.
1) Lo comenzamos ante la Casa Ciriaco, un bar situado en el nº 84 de la Calle Mayor. Desde el tercer piso de este edificio el anarquista Mateo Morral lanzó una bomba el rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia en el día de su boda, el 31 de mayo de 1906. Los reyes que salían de la catedral castrense, situada al otro lado de la Calle Mayor, resultaron ilesos pero murieron 25 personas entre militares y civiles.
2) Enfrente de Casa Ciriaco se encuentra el Pretil de los Consejos donde Valle Inclán sitúa la Cueva de Zaratustra que no existió nunca en ese lugar, aunque el autor quiera colocarlo ahí en el libro.
En realidad pensaba en la librería (C/ Mesoneros, nº 10) de Gregorio Pueyo, editor de escritores modernistas madrileños, donde eran asiduos los bohemios y hombres de letras.
Según nuestro autor, era un vendedor de libros, estafador y de escasa moral. Carecía de escrúpulos hasta el punto de estafar a un anciano ciego. En la obra, es uno de los personajes más  nimalizados, deformado por la mirada esperpéntica. 
3) Yendo hacia la izquierda de Casa Ciriaco (ver plano), nos adentramos hacia las plazas del Biombo y de Santiago llegando al lugar donde se suicidó "Fígaro" (el escritor Mariano José de Larra) en la calle Santa Clara nº 3. Desde aquí, por las calles Amnistía y Espejo volvemos a la Calle Mayor, dejando a un lado una misteriosa librería de viejo. Recorrido nocturno que hacen los dos personajes antes de dirigirse otra vez al lugar del inicio
4) Ya en la Calle Mayor nº 69 nos encontramos con la Morada del Padre Segismundo (Calderón de la Barca).
Y a continuación, loa al "Fénix de los Ingenios" (Don Félix Lope de Vega Carpio) a pie de su solar natal y casa familiar antes de la remodelación de las murallas, en la Calle Mayor nº 46-48. Actualmente el Museo Lope de Vega se sitúa en la Calle Cervantes nº 11.
En esta noche peripatética, sí que pasan por ahí los dos protagonistas, aunque no se nombren a estos tres escritores.
5) Y andando llegamos a una bocacalle estrecha que nos dirige a La Botillería de la Buñolería Modernista, cita de poetas faranduleros, modernistas y vecinos, que actualmente es la Chocolatería de San Ginés en el llamado Pasadizo del mismo nombre. Presenta al comienzo de esta calle una sorprendente librería casi al aire libre.

domingo, 3 de abril de 2016

RUTA LITERARIA: Luces de Bohemia (II)

Estructura
Escena I.- Presentación de la casa y de los personajes: Claudinita, la hija, Max y su mujer. Don Latino de Hispalis en la Cueva de Zaratustra en el Pretil de los Concejos, donde comienza la ruta.
Escena II.- Discusión de Zaratustra en la librería por el dinero mal pagado de los libros. Aparece Gay Peregrino que ha escrito la crónica de su vida andariega propia, alabando todo lo de Inglaterra y criticando lo español: el fanatismo, la religión...
Escena III.- Transcurre en la taberna  de Pica Lagartos. Allí conocemos al dueño Venancio y a la Pisabién, una joven de clase social baja llamada la "Marquesa del Tango" y a su compañero de "bellaquerías", Manolo "El Rey de Portugal" y el derroche de picaresca. Max vende a través  de un niño su capa para comprar un décimo de lotería. En la calle las reivindicaciones del proletariado.
La estatua de Ramón  de Valle-Inclán, situada en el madrileño  Paseo de Recoletos recibe una bufanda blanca, siguiendo la tradición  anual en el día Mundial del Teatro. Los dramaturgos expresan de esta forma su admiración por la obra y autores de todas las épocas.
Escena IV.- Transcurre en la calle. Max le compra el décimo a la "Pisabién". Discusión con los modernistas y escándalo con los últimos de este  Parnaso en la Buñolería, a la que llegan tambaleándose Max y Don Latino como filósofos peripatéticos. La policía detiene a Max porque se burló de ellos.
Escena V.- Lo llevan al calabozo del Ministerio. Es la primera vez en que se separan Max y Don Latino.
Escena VI.- Allí Max entabla una jugosa conversación  con un paria catalán sobre la mala situación del obrero y del capitalismo, concluyendo que la única solución a la situación es la revolución.
Escena VII.- Don Latino va a la redacción del periódico a protestar por lo sucedido a Max. Aquí se muestra una crítica a los funcionarios.
Escena VIII.- Max va a ver al ministro y en esta escena se ve reflejada la malversación de los recursos económicos, además de la escasa profesionalidad del mandamás.
Escena IX.- Se desarrolla en el ambiente burgués del café Colón. Encuentro con Rubén Darío. Recuerdo de la vida bohemia parisina. Se refleja el contraste entre el café y la taberna de esos años,
Escena X.- Paseo por los Jardines (en nuestra ruta planteamos que estarían ubicados en lo que es hoy el Paseo de Recoletos). Ambiente nocturno donde aparecen las prostitutas con las que tienen contacto Max y Don Latino: la "vieja pintada" y "la lunares"
Escena XI.- Se reflejan las consecuencias de la huelga del proletariado y el dolor de una madre por la muerte de su hijo. Un paria es fusilado y se oyen los diferentes puntos de vista de la represión policial.
Escena XII.- Regreso de Max a su casa, enfermo se queda tirado en el portal. En esta escena define la teoría del esperpento, basándose en los espejos del Callejón del Gato, poco antes de morir. También en este diálogo premonitorio de la muerte hay una gran crítica de España. Don Latino, antes de irse, le roba la cartera al ciego Max moribundo. Hecho que sitúa aquí Valle-Inclán buscando el lado cómico en la tragedia de la vida.
Escena XIII.- Velatorio de Max en su propia casa. Enfrentamiento entre Claudinita  y Don Latino, le llama asesino pero la mujer dice que ha sido la tristeza de verse ciego. Aparece un pedante Basilio Soulinake quien crea confusión al decir: "No ha muerto el genio, él es inmortal", argumentando que es una catalepsia y creando una gran expectación.
Escena XIV.- Cementerio y entierro de Max. Rubén Darío y el Marqués de Bradomín dialogan sobre la muerte. Pocos amigos, poca gente.
"Tarde fría, viento adusto"
Escena XV.- Transcurre en la taberna de "Picapleitos", lóbrega con un temblor de acetileno". Don Latino bebe mucho porque le ha tocado la lotería correspondiente al décimo que le había robado a Max. En este capítulo se produce el suicidio de la mujer de Max, Madame Collet, y de su hija. Don Latino refleja claramente su actitud: "Te has muerto de hambre" "En España es un delito el talento". El cierre más que trágico es esperpéntico.

martes, 22 de marzo de 2016

RUTA LITERARIA: Luces de Bohemia (I)

Una noche con Max Estrella y Don Latino de Hispalis
"Los héroes clásicos han ido a pasearse en el Callejón del Gato. Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada" (Esc. XII. Luces de Bohemia)
Luces de Bohemia, considerada la mejor obra del teatro contemporáneo español, transcurre a lo largo de una noche, en la que Valle-Inclán lanza a sus personajes, Max Estrella y Don Latino de Hispalis, a un viaje iniciático por los lugares comunes al viejo Madrid valleinclanesco, cuna del esperpento.
La acción transcurre en un Madrid decadente "absurdo, brillante y hambriento" de la década de 1920. A veces cae en contradicciones haciendo coincidir en el tiempo personajes que nunca llegaron a coexistir, ya que unos habían muerto cuando otros no habían nacido, o nos cita la primavera con la caída de las hojas a la vez, pero esto también forma parte del "esperpento". 
La obra es una fuerte crítica social hacia la sociedad española de principios del siglo XX. Valle Inclán, a partir de la figura de Max Estrella, trasciende la anécdota del fracaso y la muerte de un escritor venido a menos, convirtiéndola en una parábola trágica y grotesca de la imposibilidad de vivir en un país deforme, injusto y opresivo como es la España de la Restauración.
Valle en su casa madrileña del General Oraá
La ruta es el deambular postrero de casi 24 horas, de Max, poeta ciego en la miseria, que arrastraba su mala salud por calles y tabernas de Madrid entre tumbos, quebrantos y derrotes, acompañado por Don Latino hasta fenecer en el mismo portal de su casa. La obra se prolonga con el velatorio de Max Estrella y la muerte de su mujer e hija. Cerrando el drama se oye a un borracho gritando: "¡Cráneo privilegiado!", expresión que se repite a lo largo de la historia y que resume el enfoque esperpéntico de la misma.
Se estructura en quince capítulos. Los doce primeros abarcan el medio día, desde la salida por la tarde-noche, hasta la muerte de Max al amanecer, y los capítulos 13, 14 y 15 se desarrollan en su velatorio y entierro, los cuales duran unas doce horas.
Antes de ir comentando los lugares in situ que hay que recorrer por los "Madriles" siguiendo los pasos de estos dos famosos personajes, vamos a hacer un resumen rápido de la novela por escenas para que refresquemos la memoria y sea más sabroso el paseo.
Carmen García

domingo, 21 de junio de 2015

HOMBRES BUENOS, de Arturo Pérez Reverte

¿Se puede cambiar el mundo a través de los libros?
Empecé la lectura del libro sin gran entusiasmo pero, conforme iba avanzando, ya no podía detenerme.

El tema es de lo más original y contado por un erudito como Pérez Reverte, aunque con un carácter algo soberbio a veces, te abduce hasta límites insospechados con su dominio del lenguaje y sus conocimientos de bibliófilo, haciendo de las 581 páginas un placer continuado.
La historia la resumo brevemente porque no quiero desvelar nada esencial para los futuros lectores.
En 1781, siendo Director de la Academia de la Lengua Vega de la Sella, marchan dos académicos al París pre-revolucionario para conseguir los 28 tomos de la 1ª edición (1751-1772) de la Enciclopedia francesa, elaborada por Diderot y D´Alembert y prohibida en España.
A lo largo del trayecto y también en la capital francesa, tienen que sortear numerosos obstáculos para poder conseguirlos, ya que no todos los académicos estaban de acuerdo con esta adquisición y despliegan sus redes, con el fin de que los encargados no lleven a cabo su misión más allá de los Pirineos. Este hecho une a los dos protagonistas con lazos de amistad, aun siendo tan diferentes, en un proceso lento pero lleno de respeto y tolerancia.
Para ir desmenuzando cada tramo tienes que desempolvar todos esos conocimientos que tenemos medio olvidados sobre el siglo XVIII, el de la Ilustración, a lo que te ayuda el autor porque pone en labios de sus personajes diálogos inspirados en los conceptos de Diderot, Rousseau, Voltaire, Moratín, Jovellanos... dándonos una visión perfecta del Siglo de las Luces. Él mismo, en las entrevistas, decía que su novela "Hombres buenos, pretende que la luz del siglo XVIII ilumine el presente. Es un manual de supervivencia cultural y afectivo".
¿Qué se puede decir de esta novela que en el fondo podría ser más bien un libro histórico- filosófico?
-Que te despierta las ansias de emprender una gran ruta literaria buscando las calles y los lugares ahí descritos. Pasearlos, saborearlos y comprobarlos "in situ".
-Que los académicos que viajan a París, Hermógenes Molina y el almirante Pedro Zárate podrían representar el Antiguo Régimen que se acaba, frente al Nuevo Régimen que llega imparablemente.
Pero en ningún momento es una novela maniquea, tan solo expone los hechos. Y ambos entrelazan, tal como he dicho antes, una corriente tejida de afecto y solidaridad, mostrando una gran dignidad hasta en los peores momentos. Vendría a ser como la unión de las dos Españas: la Fe y la Razón, amalgamadas por el respeto.
- Existe una mezcla de ficción y realidad en la trama: nos la va contando, como narrador omnisciente, en tres niveles: el viaje a París, la trayectoria y las conspiraciones de los que se quedan en Madrid, y su propio yo en la búsqueda de documentos, planos y datos parisinos, necesarios para seguir avanzando, componiendo así un libro dentro del otro.
- Observando los personajes nos sorprende la cultura del marino militar, pero es que Pérez Reverte se inspira en las personas que le acompañaron cuando ingresó en la Real Academia. Es un homenaje a la inteligencia del Almirante Álvarez Arenas, que junto a Gregorio Salvador, Antonio Colino y Antonio Mingote le hicieron más fácil la entrada a ese Olimpo de las Letras y a los que dedica el libro en las primera página.
- Nos presenta el contraste entre la vida española con el rey Carlos III, ilustrada pero católica, y la del París que intuye la Revolución muy cerca, con sus cafés, salones, tertulias literarias... donde se habla de todo: monarquía, Dios, libertad, sexo femenino... o se tienen al alcance folletos eróticos bajo el nombre de "filosofía".
- No puedes evitar, leyendo entre líneas, el recordar en este viaje lleno de aventuras, posadas y obstáculos varios, a Don Quijote y su siempre compañero Sancho Panza con su locuacidad y sus sentencias vitales. Momentos entrañables son también aquellos con los que nos deleitan nuestros académicos en sus muchas horas de viajar juntos (Madrid-Bayona-París, 300 leguas, con una duración de un mes de ida y otro de vuelta), como el diálogo sobre su opinión en torno a las mujeres-pag.143-147. O memorables, como la última noche parisina acerca del cambio histórico con el abate Bringas, personaje que encarnaría la premonición revolucionaria y su guía en la capital de Francia, basado en el personaje real del Abate Marchena (español exiliado en Francia)-pag.514-519.
- Las mujeres no se prodigan en el libro pero las dos que aparecen son de origen español, eruditas y liberales como Teresa Cabarrús y Margarita Dancenis (Madame Dancenis), esta última a modo "Rey Sol" recibía a sus invitados en la cama antes de levantarse, y rodeada de ellos iba pasando la mañana entre proyectos y alguna que otra picardía.
- Hay un episodio curioso, el de un duelo, el cual es aceptado por nuestro Almirante, marcando la dicotomía del viejo "honor" de los duelos tan en boga en aquella época, frente al progresismo francés.
Este es un hombre seguro que sabe imponer su valía durante todo el viaje, imponiendo los tiempos ya sea ante los salteadores del principio o al final en el río frente a Raposo. Y con la misma dignidad se enfrenta a la probable muerte como a la escena amorosa con Madame Dancarís, tan sutilmente relatada por Pérez Reverte.
- Tiene una especial importancia para conseguir la Enciclopedia, el Conde Aranda, embajador en París, que echando pensamiento a sus raíces masónicas, entiende la necesidad de conseguir para España esta joya que posibilitaría abrir nuevos horizontes.
- Curiosas algunas de las numerosísimas frases que ornan el texto, dándonos idea del hecho histórico que se acercaba, la Revolución Francesa.
                      "Dejad leer y dejad danzar". Voltaire
                      "Menos misas y más música" Los de París
                      "Solo un Estado que protege a los intelectuales hará un país fuerte"
                      "París tiene sus modas. Madrid, sus tradiciones devotas"
- La figura de Raposo es muy singular y es el personaje más "revertiano" frente a los buenos del bibliotecario Hermes (Hermógenes) y el Almirante, empeñado en ponerles todos los impedimentos posibles y dando mucho juego al asunto.
El escritor insiste que la palabra que define a esta novela no es sino la amistad. "En tiempos de oscuridad, siempre hubo hombres buenos que lucharon por traer las luces y el progreso. Y no faltaron quienes intentaron impedirlo".
"Yo soy un escéptico, más bien duro, amargo, al juzgar al ser humano. Pero esta novela me ha hecho un efecto terapéutico al obligar a ponerme en el lugar de gente buena. He llegado a ver que la gente buena existe y que es posible vivir instalados en la cultura, el diálogo, la amistad, la educación y la esperanza. El almirante y Hermógenes me han convencido. Ahora hablo del ser humano con menos dureza". A. P. Reverte.
Carmen García Royo

domingo, 2 de noviembre de 2014

INTRIGA EN EL MUSEO CON "EL MAESTRO DEL PRADO", DE JAVIER SIERRA (V)

    Y no quiero contar más, primero porque parece un poco lioso este libro, yo lo he releído varias veces y remirado las pinturas muchas veces más; y, segundo, porque deseo que cada uno que os hayáis sentido intrigados por estos mensajes, pictóricos o no, lo hagáis siguiendo la narración de nuestro turolense, en la realidad del museo (me han dicho que han surgido rutas dentro del Prado, no lo sé cierto, yo la hice por libre) o entrando en una enciclopedia o en internet, y con el cuadro delante vayáis cotejando todos estos datos reales o ficticios.
Al final, qué más da si hemos disfrutado y, además, quién puede demostrar que todo esto no es real... ¿No vemos hoy pinturas que nos envían señales de la postguerra, de la represión de una dictadura y de la negación del arte oficial? Precisamente nos atraen más por el mensaje que por la cuestión pictórica. Estos son nuestros mensajes y aquellos eran los suyos siglos ha, utilizando la maravilla de la comunicación no verbal.
¡Ah! y cuando lo leáis no olvidéis papel y lápiz para hacer anotaciones al margen, imprescindible; porque entre nosotros, entenderlo aunque no sea en toda su plenitud, requiere un esfuerzo personal, pero su lectura no deja de ser un verdadero placer.
Javier Sierra, fascina siempre en sus presentaciones y entrevistas, parafraseando a Raquel Esteban: "Javier es un encantador de serpientes".
Cuando habla llena el aire de misterio y de magia, no te puedes retrotraer a no descifrar esa última obra, aunque siempre te quede la duda de dónde acaba la certeza y donde empieza la quimera
¡Feliz paseo por El Prado!
Carmen García
De http://pixgood.com/

sábado, 1 de noviembre de 2014

INTRIGA EN EL MUSEO CON "EL MAESTRO DEL PRADO", DE JAVIER SIERRA (IV)

Y así vamos recorriendo el Museo del Prado desde la hipotética sala 13 con una nueva lectura de cada autor, por ejemplo deteniéndonos en Brueghel el Viejo y su "Triunfo de la muerte" que nos hace reflexionar sobre la situación actual o frente al Greco con su "Crucifixión", "Encarnación" o...
Al Greco no os lo perdáis, y más este año en que se celebra el 400 aniversario de su muerte y que nos abduce con esas pinceladas alargadas y espiritualizadas, es como si sus personajes quisieran huir de este mundo para lanzarse hacia la espiritualidad más alejada de lo terrenal.
¿Y este pintor también tenía conocimientos especiales?
Busca "El sueño de Felipe II" conocido asimismo como "La Gloria " o "Alegoría de la Liga Santa", obra que no le gustó nada a Felipe II para su Escorial, pero que a nosotros como discípulos que ya somos del "maestro Fovel ", nos dirige hacia la memoria de los adamitas, grupo surgido de un grupo de supervivientes cátaros y que entre sus principios tenían cultivar la dimensión espiritual para alcanzar lo que los griegos llamaban Theoretikos, el principio de la visión de lo que trasciende.
Para ellos el último reducto para conseguirlo sería el arte de los siglos posteriores y la meditación ante un cuadro apropiado que les susurre que no todo lo que existe puede tocarse o medirse.
¿Las llaves que lleva San Pedro en "El entierro del Conde de Orgaz"-Santo Tomé en Toledo- servían para abrir el mundo de la materia y el del espíritu, los eternos opuestos del catarismo?

Ya sabéis que la teoría de que pintaba con esas deformaciones Doménikos Theotokópoulos por defectos ópticos, está ya obsoleta, por lo tanto por qué no pensar que sí, el Greco buscaba la unión mística con Dios a través de su oficio y que tenía conocimiento de todo esto e incluso relaciones con los posibles grupos.
Arrebolado también por la lectura de las visiones de Alonso de Orozco, gracias al cual tuvo muchos encargos en su época y al que el pintor le dedica su admiración y homenaje en la zarza ardiendo que hay entre medio de María y Gabriel en el cuadro de la Anunciación, posiblemente un detalle inexistente junto a la Virgen, en toda la Historia del Arte.

Impresionante "El Jardín de las Delicias" y también relacionado con el encargo de los adamitas, cuya autoría corresponde a El Bosco.
¿Has visto alguna vez el tríptico cerrado?
Y a retahíla con el libro de Javier Sierra y sus misterios llega hasta "La última cena" de Juan de Juanes, el "Carlos V" de Tiziano, "Nastaglio degli Onesti" de Boticelli...
Solo con el "Jardín de las Delicias" ya tendríamos para un día entero en nuestro paseo por el Prado, porque sería apasionante indagar en esos hormigueros de criaturas, plantas, frutos, objetos... en los que se va perdiendo la mirada, pero también en la destreza meticulosa con la que está ejecutada la pintura, con el pincel al óleo sobre tabla de este genial artista flamenco, que nos seduce con la fuerza de los colores no ensombrecidos con el paso de los siglos.
Observándolo desde la evolución pictórica del siglo XXI, pensamos que es predecesor de las alucinaciones e irracionalidades del surrealismo o como dice Muñoz Molina: "un profeta del Antiguo Testamento que con 500 años de anticipación anunció a André Bretón y a sus amigos -y de paso al psicoanálisis y hasta la psicodelia".
Y aquí cabría también esta pregunta:
¿El Bosco se dedicaba a escandalizar a los biempensantes de su época? Pues lo más fácil es que no, que no quisiera alterarlos en sus creencias, sino que esos seres pertenecientes al repertorio simbólico de conocimiento común en su tiempo y que les representara el mundo de acuerdo con un idioma visual que aunque hoy nos parece indescifrable, no lo era entonces y somos nosotros los que hemos perdido la capacidad necesaria para comprenderlo.
Carmen García

martes, 28 de octubre de 2014

INTRIGA EN EL MUSEO CON "EL MAESTRO DEL PRADO", DE JAVIER SIERRA (III)

Seguimos... y nos encontramos con "La Transfiguración" de Giovanni Francesco Penni, que es una copia del original de Rafael Sanzio -1520, ubicada en los Museos Vaticanos- , por lo que podríamos decir para el tema que nos interesa, que es Rafael puro y observamos que los apóstoles no miran a Jesús en el momento en que se eleva al cielo sino a un niño al que todos apuntan y que parece un poseído. Y rápidamente las preguntas: ¿Por qué al niño en vez de a Jesucristo?
¿Pero qué tenía Rafael en la cabeza? 
¿Tenía algún conocimiento especial que la mayoría ni se lo imaginaba?

Junto a Javier, y siguiendo sus divagaciones, nos viene al pensamiento "La Escuela de Atenas" (1509, Museos Vaticanos) que Rafael pintó por encargo de Julio II para las Estancias de la Signatura y en donde representa el momento en que los teólogos reconcilian la filosofía y la astrología con la teología, retratando numerosos personajes que son los sabios del mundo, vislumbrándose rostros conocidos como el de Leonardo en el papel de Platón, o Bramante en el de Euclides y él mismo, de astrólogo mirándonos y llevando en su cuello bordado, las siglas RUSM (Rafael Urbinas Sua Manu), justo una osadía o reto a las normas de la Iglesia que prohibía a los artistas la firma de sus obras por considerarlo pecado de orgullo.
¿Qué nos querían decir con todos estos datos pictóricos? 
¿Por qué, a pesar de todo, firma? ¿Por rebeldía?
Se dice que mientras pintaba La Escuela de Atenas, se tomó su relevo pintando al bibliotecario Tommaso Inghirami (Galería Palatina , Florencia), y observamos que también estrábico como el niño de la Tranfiguración, pero ¿por qué los representa así a los dos?
En la clave simbólica de la época, nos dice el maestro Luis Fovel, que esa característica indicaba el acceso que -niño y sabio Tommaso, ambos con mirada especial- tenían a fuentes sobrenaturales de conocimiento. Los dos, uno a través de la cábala u otros saberes ocultos y el otro mediante el éxtasis, habían alcanzado el reino del espíritu.
Si nos fijamos, a la izquierda está Mateo con un libro abierto señalando a una mujer que es la alegoría de Sofía, la sabiduría de los griegos clásicos, pero ella también señala al niño diciéndonos que él es la llave. Así que prestando atención, estos dedos que apuntan al resucitado y al poseído nos están gritando que solo a través de los humanos especiales, como esos dos, alcanzaremos la esfera de lo sobrenatural.
En verdad, esta visión en ningún lugar de la Biblia se nos expone, por lo que deducimos que las relaciones entre Leonardo y Rafael y los pintores eran intensas y nos hace pensar que leían los mismos libros prohibidos y que tenían ideas religiosas semejantes.
Carmen García

lunes, 27 de octubre de 2014

INTRIGA EN EL MUSEO CON "EL MAESTRO DEL PRADO", DE JAVIER SIERRA (II)

Nos detenemos en "Retrato de un cardenal" también de Rafael y después de percatarnos en la fuerza del color y en su posición estática tipo Monna Lisa, pensamos: ¿Qué extraña marejada recorre su mente? Y ¿a quién nos puede recordar?
A "León XIII, acompañado de dos cardenales" (1518- Galería Ufizzi, Florencia) que es también del mismo autor y donde dirige la mirada del Papa hacia afuera del contexto intimista. Pero no, no hay parecido físico alguno en esas dos caras. 

Aunque ¿por qué su mirada fuera? 
¿Quizá porque acababa de sufrir un intento de asesinato?
¿Por qué matarlo?
¿Quién podría haber sido el asesino?
¿Posiblemente el cardenal Bandinello Sauli al que Sebastiano del Piombo (Gallery of Art, Washington) recreó en un retrato al estilo del de León XIII, con la Biblia, la campanilla y toda la parafernalia que exigían las profecías para ser el sucesor de San Pedro en la tierra?
Pues a lo mejor sí, y esta cara sí que es la misma de la del cuadro de Rafael del Museo del Prado, lo que nos hace suponer que como anhelaba tanto ser Papa no le debió gustar que lo recreara sin los atributos para ser "anunciado" como dictaban los libros sagrados y por este motivo posteriormente encargó de nuevo otro, al ya mencionado S. del Piombo y aquí sí que encontramos su nombre.
Pero todo esto ¿por qué? ¿en qué se basa?
Según el autor todo tiene su explicación en la "Apocalipsis Nova", escrita por el Beato Amadeo y cuyos ejemplares -solo tres- se guardan en la Biblioteca Nacional (dos) y uno en El Escorial.
Si nos detenemos en el momento histórico y artístico, Renacimiento y Humanismo, decadencia de la Iglesia, Lutero y los siniestros augurios del fin del mundo, todos estaban atentos a las profecías que recorrían el continente, siendo una de ellas la que vaticinaba que vendría un papa que salvaría al orbe de la destrucción espiritual.
¿Cómo transmitirlo?
¿Quién sería? 
Volviendo al A. Nova se nos dice: "Vendrá un varón que liderará una nueva era espiritual". Y el cardenal Sauli aspira a ello, a usurparle el trono a León XIII, ya tenemos la respuesta a la mirada del Papa y a que este cardenal no parara hasta ser retratado como él.
Decididamente el cardenal de Rafael es el mismo que el Del Piombo: Bandinello Saulli y con él van incluidas todos los entresijos para ser el elegido papal. La pintura, pues, nos ha dado la respuesta.
Carmen García (continuará...)

domingo, 26 de octubre de 2014

INTRIGA EN EL MUSEO CON "EL MAESTRO DEL PRADO", DE JAVIER SIERRA (I)

Javier Sierra (La Sexta)
Confieso, no sé si avergonzada, no haber leído nada hasta ahora de este autor con orígenes turolenses y acunado por muchísimos "fans" en cada una de sus presentaciones en la ciudad, a la vez que es aclamado mucho más fuera de nuestras fronteras, especialmente en Estados Unidos donde sus obras ha conseguido entrar en la lista de los libros más leídos.
Pero este libro me "enganchó" desde el primer momento, más que por la intriga, que la tiene, por el arte que describe. Para mí también, igual que para el protagonista, entrar en un museo es entrar en otra dimensión donde soy capaz de imbuirme tanto en el cuadro que estoy mirando que pierdo la noción del tiempo y del espacio. ¡Vamos, que como se dice: "me ponen los museos"!
Javier Sierra, utilizando el encuentro entre él mismo -está narrado en primera persona-, como estudiante de la Universidad Complutense y D. Luis Fovel, personaje de ficción -¿o real? ¿o tal vez soñado?- nos intenta desentrañar el mensaje de algunos de los cuadros que hay expuestos en el Museo del Prado. El autor no quiere que nos quedemos solo en la contemplación estética y artística, sino que escudriñando cada detalle de las obras, lleguemos a captar en qué creían sus autores, en qué contexto social se desenvolvían y qué idea nos querían transmitir de este modo, porque si lo hubieran expresado por escrito hubiera sido peligroso decirlo. Para él, estos pintores "nos escriben sus mensajes encriptados en imágenes".
Luis Fovel, "El Maestro", aparece de improviso cuando Javier está contemplando la "Sagrada Familia de la Perla", obra del pintor italiano Rafael. Hombre enjuto, magnético, elegante y a la vez sobrio, embutido en su abrigo negro, sus primeras palabras son: "El buen maestro llega solo cuando el discípulo está preparado" y estrechándole la mano se presenta para enseñarle los intramuros del Prado y los arcanos ocultos de esas galerías.
¿Qué os parece si entramos nosotros a la vez en el Museo del Prado y comenzamos el recorrido con ellos...? 
!!Atención a los enigmas!!
¿Qué mira Jesús fuera del cuadro en "La Sagrada Familia de la Perla"? Rafael se inspira claramente para este cuadro en "La Virgen de las Rocas" de Leonardo da Vinci y la pregunta ante esa visión sería: En el cuadro que se encuentra en el
Louvre, el ángel (que ocupa el lugar de Santa Isabel en el de Rafael) y el Niño Jesús, están señalando con el dedo ambos a San Juan Bautista.
¿Por qué?
¿No es más importante el hijo de María?
Si vamos al evangelio de San Lucas que es quien narra estos hechos de la familia de Jesús a través del arcángel San Gabriel, "el anunciador", leemos el embarazo de Isabel siendo mujer del anciano Zacarías y la visita a su prima Santa Isabel, pero nunca menciona la escena de ver a los niños jugando juntos como en "La Perla" o "Las Rocas", lo que nos da a entender que bebe de una fuente oculta para inspirarse, para darnos un mensaje que difiere de la ortodoxia: 
¿Niños gemelos acaso?
¿Quién era el primero?
¿Qué relación tienen entre ellos?
Dejamos las dudas en el aire para rumiarlas tranquilamente y seguimos el paseo, aún nos quedan muchos asuntos pictóricos que resolver.
Carmen García

viernes, 28 de junio de 2013

RUTA MACHADIANA V



 Salimos de Colliure y llegamos a pisar la misma arena  que los pies maltrechos de los exiliados españoles rozaron en la playa de Argelès-sur-Mer, campo de concentración a la intemperie que los franceses improvisaron para acoger a los miles de españoles que iban llegando.
Se cree que por los Pirineos orientales pasaron más de 350 000 personas exiliadas de todas las edades, de ellos 100 000 fueron “acogidas” en este campo de concentración, que no era más que una playa peinada por el viento frío del invierno, cercada por alambradas, sin barracones ni letrinas. Cuentan que hacía tanto frío en Argelès que los prisioneros se arrebujaban unos a otros tapándose con la arena de la playa para que el frío del mar no hiciera escarcha con el  frío del alma.
Hoy día un mojón recuerda a aquellos españoles que sufrieron la pobreza, la miseria y la falta de libertad en aquella cárcel, por la siniestra acogida de la “grandeur de la France”.
En medio de esta tragedia y de esta desolación, también hay ejemplos que nos hacen creer en la solidaridad de los seres humanos, como es el caso de la maestra suiza Elisabeth Eidenbenz que en las afueras del pueblo de Elna compró un caserón modernista para organizar una maternidad y así acoger a las mujeres españolas refugiadas donde nacieron y fueron atendidos más de 600 niños de las madres embarazadas de Argelés.
Dejamos Elna y llegamos hasta Carcasonne, el pueblo con un recinto amurallado medieval impresionante y más visto desde la lejanía, tierra de Cátaros y de herejía, claro está desde el punto de vista católico porque ellos no aceptaban otro modo de concebir lo eclesiástico que no fuera a través de la sencillez, abandonando todo boato de lujos y “glamour “ feudal.
Desde este lugar partimos a la ciudad de Albi, situada a unos setenta kilómetros,, patria de los albigenses, dominada por su iglesia-castillo, inmensa, recia, oteando el poblamiento y protegiéndolo bajo su sombra, y envuelta interiormente en un colorido y filigranas que nos recuerda a nuestra iglesia turolense de S. Pedro, pero discreta a la vez como lo sería en su pueblo natal la vida de su conciudadano Toulouse-Lautrec al que ha regalado una espléndida herencia en forma de museo.
 Y llegamos  a Toulouse donde la magnífica iglesia de San Sernín  románico puro, sobrio, recogido a pesar de su grandeza nos espera, llegándonos más tarde a la plaza principal (del Capitolio) donde encontramos el Ayuntamiento y  el símbolo de los cátaros en el centro.
Y ya va siendo hora de volver al terruño, pero regresamos por Pau y Oloron, hacia los Pirineos occidentales y a nuestro paso seguimos encontrando parques, museos, evocaciones de nuestros españoles en el exilio lo que lleva a plantearnos ¿por qué en España no?
Antes de llegar al túnel de Somport y próximo a la localidad de Oloron se informa del campo de refugiados Gurs, el cual se  puede visitar al conservase en buenas condiciones. Fue, al principio, otro de los centros de internamiento de españoles, en este caso vascos, que salieron de España durante la Guerra Civil.
            Y todavía con la añoranza de Colliure en nuestro interior, recordamos esos versos que habíamos ido a descubrir y que ya forma parte de nuestro devenir:
Ligero de equipaje…
 Aquellos días azules…
Nota.- Murió Antonio Machado rodeado del mayor exilio interior. Y falleció cuando había una luz de esperanza que el poeta nunca percibió: Al día siguiente de ser enterrado, una carta procedente de la Universidad de Cambridge  llegó. El viejo templo de la sabiduría inglesa ofrecía a Machado un puesto en su Rectorado.
Esperamos que a pesar de lo extensa de la Ruta Machadiana hayáis disfrutado, os animéis a realizarla y a continuarla, si queréis, con más datos y vivencias.
                                                                           Carmen García y J. Serafín Aldecoa