Llega a las puertas del Cielo un tipo con aspecto extravagante. Viste
una cazadora negra con lentejuelas y un sombrero, también negro, de
vaquero. Se acerca a recepción y le da su nombre a San Pedro.
-Casal Álvarez, José Celestino. Me acaban de llamar mientras estaba en el Puente de los Franceses de Madrid.
-Ah…-dijo el santo- debes de ser el cantante, el que se acaba de matar en el accidente del Corsa blanco.
-Así es.- asintió Tino.
San Pedro se fue un momento al almacén y al rato sacó unas alas blancas y una túnica también blanca.
-Verá, señor Casal… Aquí tenemos unas normas de uniforme. Ha de ponerse esto.
El cantante, compungido, se quitó su ropa y se puso la que le ofrecía
San Pedro. Por su cara, se veía que no le molaba nada aquello…
-Bien, parece que he escogido la talla correcta de túnica. -dijo
tendiéndole una llave como las de los hoteles- Su nuevo hogar está en
Querubín Avenue 1950.
Tras esto, el santo abrió las puertas del Cielo y Tino se dedicó a
buscar su casa. Resultó ser la típica casa chalet, pero sin jardín ni
piscina (estamos en el Cielo). Entró en la casa, con cara de fastidio.
-¡
Cagonros! Odio esta ropa… Aunque quizá… -su cara se iluminó con una sonrisa de niño travieso-podamos hacer algo…
Buscó por toda la casa un costurero, tintes y pañuelos.
Aquel mismo mediodía, en la llamada para el Ángelus, salió de su casa
con un estilo diferente a la iglesia. Sus alas estaban teñidas de rojo y
estampadas de leopardo en las orillas, y de su parte superior colgaban
pañuelos decorados con lentejuelas. Su túnica era ahora negra con una
gran salamandra naranja en el pecho, con un gran cinturón azul.
Al ver San Pedro al nuevo inquilino, le echó la divina bronca tras interceptar su camino.
-¡CASAL! Como te vea el jefe… ¿Pero estás majareta o qué? Con esas
pintas te podrían mandar al infierno… No creo que te haga ninguna gracia
que te cuezan en una olla en pelotas… Anda, vamos al almacén que te dé
ropa nueva…-dijo dándole la espalda.
-¡No!-gritó Tino- ¿Sabe qué? Yo hacía feliz a la gente vestido así…
Es como me recuerdan… La vida aquí es un asco. ¿Se supone que es aquí
donde vienen los buenos? ¡Es una tortura! Todo el día rezando… Mire,
esta noche voy a hacer un gran concierto… Si no funciona, tu jefe me
puede mandar al infierno, si funciona deje a esta gente ser como
quieran.-dijo antes de empezar a cantar una canción que había compuesto
en vida,
Que digan misa
-Acepto su reto. ¿Qué necesitas?
-Quiero un escenario grandecito, focos y un gran tapiz con el dibujo
de una salamandra. De esta salamandra.-recalcó Tino señalándose el
pecho.
Aquella misma noche lo tuvo todo, salvo los focos pues iban a usar las estrellas. Tino se mordía las uñas en el camerino.
-
Cagonros…La he liado… Si fallo, me hervirán en una olla, y no me dejarán ponerme ni calzoncillos para taparme las vergüenzas…
Tocaron a la puerta. Era el arcángel Miguel, al que habían colocado de organizador de todo aquel tinglado.
-En cinco minutos sales.
Tino no pudo esperar. Se asomó tímidamente al escenario y vio un
trono dorado con tapicería de cebra. Su querido trono. Y gritos de los
espectadores, ansiosos porque saliera. Eso le subió muchísimo los
ánimos, más de lo que le dejarían volar las alas.
Salió al escenario y los gritos aumentaron.
-Bueno, bueno, bueno…-dijo tímidamente cuando cogió el micro- Estoy
muy emocionado y a la vez asustado… Nunca había cantado sobre el cielo.
Deberíais saber que soy muy tímido… Así que para romper el hielo, os voy
a contar una historia. Trata de una noche de resaca, ya sabéis las
fiestas que se pegan los mortales… Se titula
Miel en la nevera.
Toda la noche cantó las canciones que había compuesto cuando estaba
vivo, se lo pasó como nunca bailando y cantando con los ángeles… Le
pedían bises…
Cuando acabó el concierto, San Pedro le esperaba en el camerino.
-¿Me va a mandar al infierno?-dijo asustado el artista.
-No, no…-dijo riendo el santo- Te has salido del tiesto y el jefe
quiere que toques todas las noches. Y el reto… Tus compañeros son
libres. Podrán ser como quieran.
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Cagonros" es una expresión en bable que significa "maldita sea"
Susana Montesinos